¿Valdrá la pena? Los intentos fallidos, los suspiros
desgastados, los silencios sin sentido, los parpadeos nerviosos… ¿Realmente
valdrá la pena?, los nervios correteando por el estómago, el sudor coqueteando
con las yemas de los dedos, o los músculos de la pierna derecha ejercitándose
de manera autónoma… ¿Valdrá la pena? Las lágrimas cumpliendo penitencia, los
ojos rojos, los pulmones ahogados o el dolor de cabeza provocado por una mente
demasiado activa… ¿Valdrá la pena? Las noches sin dormir, los días sin reír,
los meses sin encontrar el camino, los años que dejan en el paladar un sabor
amargo de derrota… Tal vez no valga la pena…