viernes, 24 de enero de 2014

Lo que pudo haber sido

Podría haberla amado, pero ella no pudo entenderlo… Podría haber trenzado mi saliva entre los poros de su piel cada noche, aprender a acurrucar cada sueño entre las trazas de su sonrisa, entre el frío de sus manos desnudas, a destellos, a golpecitos de silencio, como resbalan jugueteando unas gotas sobre el cristal en una triste tarde lluviosa de primavera… Podría haberla olvidado, porque no necesitaría recordar aquello que deseo si cada noche volviese a su cuerpo, a su mirada, a sus latidos que golpean impasibles los pechos que no me canso de desgastar con la mirada. Podría haberla hecho feliz, si la felicidad consistiese en un sudor compartido, en un inagotable cruce de miradas sabias, en un murmullo de palabras desnudas, silenciosas, que hacen despedirse triste a cada noche, dejando paso a un día con prisas por empezar a brillar. Podría haber sido diferente, pero no pudo…