No entiendo de destinos, ni de vacíos existenciales, no
entiendo de pausas, de métricas imposibles que acompasan una ralentizada vida
de espera, de eterna lentitud, de ahogado llanto y desespero. No hay esperanza
que el tiempo no derrita, no derrumbe con soplidos de realidad, silencioso,
dejando que cada segundo dilapide su existencia. No entiendo de paciencia, de
sonrisas fúnebres que aparecen en la mediocridad del conformismo, no entiendo
de abismos, donde me diluyo, donde fluyo guiado por una fuerza mucho más intensa
que la gravedad, mucho más difícil de detener cuando se pone en movimiento. No
entiendo de momentos, ni de técnicas estratégicas que hagan sentirse victorioso
a un ejército plagado de pesimistas experimentados, de derrotistas
clarividentes, que apuntan al cielo con sus dedos henchidos de verdad,
señalando la victoria inalcanzable al otro lado del horizonte. No entiendo de distancias, de paseos
imposibles, de medidas inalcanzables que separan objetivos, no entiendo de
abandonos silenciosos, dolorosos, corraleros, que se funden con el alma
grabando a fuego la incapacidad, marcando el futuro de aquellos que vuelven a
intentarlo.
Un rincón personal donde expreso lo que siento y pienso sobre aspectos que me influyen de la vida, que me marcan como persona. Una ventana que dejo entreabierta, entre mi interior más poético y el mundo.
jueves, 6 de agosto de 2015
miércoles, 5 de agosto de 2015
Tal vez
Tal vez cuando la luz se apague, cuando las mañanas grises
abandonen la tristeza, tal vez cuando tu voz no resuene en mis latidos, en mis
sentidos, cubriendo de sangre mis arterias envenenadas por tu suerte. Tal vez
cuando la sonrisa le gane la partida al músculo, a la fuerza apisonadora de la
física, de la materia que intenta ser pero no puede. Tal vez cuando las letras
se olviden, cuando las marcas en el papel se diluyan y creen una mancha que no
se parezca a ti, a tu voz o a tus recuerdos. Tal vez cuando todo lo que
construya sólo sean palabras, como un diccionario que habla sin saber de qué.
Tal vez otro día, de esos que no importan, de esos que no se graban a fuego, de
los que rellenan calendarios ansiosos por llegar a las citas importantes. Tal
vez en otra vida, en una de esas donde luchar no sea el motivo, donde la vida
le gane la partida a la muerte, donde todo tenga un sentido mucho más grande
que tú.
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