martes, 8 de septiembre de 2015

Una verdad amarga

Vengo de un lugar donde todos miran, donde la mentira crece de los árboles intoxicados de avaricia, manchados con la sangre de recuerdos sin memoria. Vengo de un lugar donde duele el llanto, el grito bronco de una desesperación exhausta, el silencio triste de unos valientes a destiempo, de unas manos que encarcelan a palomas mensajeras que yacen hambrientas de futuro. Vengo de un lugar lleno de sabios sin estudios, que clavan dedos en pobres valientes que aún no saben dónde están, que aún no saben que a este lado del mundo solo existe la derrota. Vengo de un lugar donde la pobreza siente vergüenza, donde todos miran con desidia al hambriento, mientras retumba en su interior un estómago cargado de egoísmo. Vengo de un lugar lleno de apariencias, de sonrisas falsas, de miradas acusadoras perpetradas por aquellos que más tienen que callar, pero que siguen dando saltos como gacelas en celo, ante un amo que ofrece migajas con cada guantazo. Vengo de un lugar donde el Ser humano roza el ridículo, donde la existencia misma provoca repulsión, donde todo lo que no sea un futuro cargado de sangre y fuego sabrá a injusticia.