Cerré los ojos y te vi. Y eras más linda que todos los recuerdos que retuve, más bella que todas las estrellas que paseaban por mi ventana intentando restarle protagonismo a tus ojos reproducidos por mi mente. Tuve miedo a despegar los párpados, siendo consciente del desfallecimiento que la luz crearía en mi memoria, te vi sonriente. Con esa sonrisa que tiñe de fuego el invierno más crudo, que inyecta envidia en las venas del tiempo, que intenta impregnar de olvido aquello que le hace competencia. Te vi en pasado, proyectada en el futuro, en un espacio atemporal donde todo es posible, donde te he besado tantas veces que ya conozco las muecas que fabrican tus mofletes, el sabor de tus labios a las tres de la tarde y el frío de tus pies a las dos de la mañana. Me quedaría en ese espacio contigo eternamente, sino supiera que aún estoy a tiempo de tenerte en este lado, en esta realidad donde construyo canales infranqueables, que sólo son visibles a nuestros ojos. En un mundo con más de siete mil millones de personas, la intimidad de mis palabras consiguen sacarte esa sonrisa que tanto me gusta. Vuelvo a cerrar los ojos, porque no pienso dejarte sin ese beso...
Un rincón personal donde expreso lo que siento y pienso sobre aspectos que me influyen de la vida, que me marcan como persona. Una ventana que dejo entreabierta, entre mi interior más poético y el mundo.
domingo, 24 de abril de 2016
No quiero
No quiero más palabras mudas, ni silencios rotos, ni frases hechas. No quiero más besos tristes, que saben a ternura por desfallecimiento. No quiero verdades que duelan, ni mentiras que curen, no quiero miradas que oculten realidades, que escondan tentaciones manchadas de carmín. No quiero minutos que me sobran, horas que se alargan, días que secuestran al genio que se apaga con cada instante que no vuelve. Quiero un mundo donde no duela, donde la suerte esté a la altura, donde no tenga que pensar en cuanto queda, donde no tenga que engañarme con que llegará. Quiero un mundo donde no tenga que vivir a golpe de pulmón, donde el corazón solo lata y no moleste, donde no tenga que volver a pensar en lo de siempre...
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