domingo, 19 de noviembre de 2017

Yo soy el abismo

Al borde del abismo, en el ostracismo de los versos encontrados, donde el silencio mata al eco, donde el frío se hace invierno destruyendo el verano de tu piel, al filo del seísmo, del sentido exiliado, del auxilio inerte de tus labios oxidados, cubiertos de olvido, por los mordiscos de un reloj que susurra a gritos, que escupe segundos de impaciencia, implacable, intransigente, como unas palabras que se saben verdaderas y se abalanzan con destreza desmesurada sobre una víctima armada de mentiras. El mundo impregnado por tu olor ya no existe, se fue, como la primavera disfrazada por las ilusiones convertidas en recuerdos a través de la repetición incontrolada en mi memoria. Te perdí a golpe de recuerdos, te olvidé gracias a la comparación incomparable del ritmo disonante de tu pasado, eras tú, pero al borde del abismo, mirando temblorosa a ese horizonte vertical de atracción incontrolada, decidida a perderte en la seguridad de unos brazos que te aferran a una realidad cargada de monotonía, como un mendigo que decide permanecer pobre ante una montaña desinteresada de riqueza.