Al borde del abismo, en el ostracismo de los versos
encontrados, donde el silencio mata al eco, donde el frío se hace invierno destruyendo
el verano de tu piel, al filo del seísmo, del sentido exiliado, del auxilio inerte
de tus labios oxidados, cubiertos de olvido, por los mordiscos de un reloj que
susurra a gritos, que escupe segundos de impaciencia, implacable,
intransigente, como unas palabras que se saben verdaderas y se abalanzan con
destreza desmesurada sobre una víctima armada de mentiras. El mundo impregnado
por tu olor ya no existe, se fue, como la primavera disfrazada por las
ilusiones convertidas en recuerdos a través de la repetición incontrolada en mi
memoria. Te perdí a golpe de recuerdos, te olvidé gracias a la comparación
incomparable del ritmo disonante de tu pasado, eras tú, pero al borde del
abismo, mirando temblorosa a ese horizonte vertical de atracción incontrolada,
decidida a perderte en la seguridad de unos brazos que te aferran a una
realidad cargada de monotonía, como un mendigo que decide permanecer pobre ante
una montaña desinteresada de riqueza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario