Solo son sombras, recuerdos que parpadean en la mente, que vuelven una y otra vez como si cobrasen vida con cada suspiro que me hace estar más abajo… Lleno de preguntas sin respuestas, de un corazón que late cada día como si fuese el último, de un alma que me arde sin saber por qué. Levantarse no es difícil, nunca lo fue… Pero… ¿Hasta cuándo? Espero que la vida esté dispuesta a tumbarme cien veces más, porque yo estoy dispuesto a levantarme ciento una… Caída tras caída, apretando los dientes, como quien sabe que no hay posibilidad de victoria y aun así continúa adelante, porque aún creo en los milagros o porque no me queda otra opción que creer en ello… ¿A caso piensas que voy a rendirme? No tengo tanto valor para eso…
Y lo daría todo, los segundos que me restan, los minutos que me sobran, los sueños en los que apareces y las pesadillas en las que te pierdo, los momentos que me hacen reír, y el resto del tiempo que estoy muriendo… Pero aun así no es suficiente, nunca lo será, por eso continúo mejorando, cambiando tanto como sea posible, reconstruyendo mi castillo de naipes cada vez que el viento viene y lo derrumba, aun sabiendo que mejorar no es suficiente, que por mucho que luche contra mí mismo, por mucho que me machaque, que me levante, que grite, seguiré sin merecerlo, seguiré viendo como otros ganan, otros que no lucharon, que no cayeron, que aún no saben lo que es llorar hasta quedarse sin lágrimas. El mundo no es justo, y tampoco espero que lo sea algún día, tan solo espero que se acabe.
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