Hoy el metro huele a ti, como un recuerdo cercano, un veneno que en mis manos hace que siempre me pierda, hoy lloro más que ayer, porque te quiero y te odio, porque mancho cada folio con la tinta de mi piel, como una llave de hotel que abre una puerta cualquiera, como un beso en una acera de una ciudad sin poder, anarquía de placer, sociedad que se acelera, que desangra mis pulmones congelando este cincel, que hoy esculpe esta barrera entre tu huella y mis pies. Hoy se fue la noche susurrándome tu voz, trepó la luz incesante por tu cuello de algodón, se encogieron mis sentidos al descubrir que eras tú, quien fabrica el ataúd donde guardo mi ilusión, donde pierdo la razón, donde exculpo mis motivos. Pobre alma cual cautivo, vagando solloza por ser, ¿A quién viste al amanecer?, ¿Quien merece tal castigo?, tosco placer adictivo, ruda esperanza a merced, de unos labios, de un ombligo, de unos ojos color café.
¿Cómo es posible escribir algo tan bello? Como siempre, me dejas atónita
ResponderEliminarMuchas gracias Martina!!!! tú siempre alegrándome el día con tus comentarios :). Un besazooo
EliminarEste comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
ResponderEliminar