Se hace tarde entre palabras
disfrazadas, entre letras que entrelazan ideas, pensamientos y virtudes; Entre
canciones que encienden recuerdos, que hacen remover conexiones neuronales
hasta el punto de convertirte en un viajero temporal desafortunado. Ahí fuera
la noche cubre de tristeza las calles, grita con su silencio nocturno en el oído,
un muro de soledad que no rompen palabras, gritos ni sollozos. Dentro diluvia,
como siempre… Pero hace calor; Por las ganas de brillar, que no se rinden, que
hacen sudar las manos ante el fuego interno de la genialidad desatada. Aquí
dentro es donde todo nace, donde empieza la diferencia entre lo que fue y será,
entre lo que se fue y aún queda, donde aparece lo que quedará cuando me vaya. Y
nace la sonrisa, como un rival que se levanta después de lo imposible, como un
sol que aparece mordiendo a las nubes que nos hacían empequeñecer, que nos
hacían creer que no se podía; Pero siempre se puede.
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