martes, 14 de junio de 2011

Vivir sin ti

Porque hay momentos tan dulces que al probarlos, 
Endulzan el placer y los sentidos, 
Que son besos que a los besos tan perdidos, 
Encuentran entre llantos decorados.

Que no les falten lágrimas a los ojos, 
Que te miran parpadeantes de agonía, 
Son los dedos de tus manos melodías, 
Que retuercen las paredes de mi llanto.

Porque perderte y no tenerte es llevadero, 
Como el que lleva una pesada carga en su regazo, 
Como quien descuartiza su corazón con cada vaso 
De alcohol que delira su mente cuerda.

Porque puedo vivir sin ti, 
Como el pájaro puede cantar sin mañana, 
Si este no hubiese conocido más que la noche.

Esas noches que ya se convirtieron en días, 
Y esos días que se tornaron eternos, 
Porque puedo vivir sin ti, sí, 
Pero no puedo vivir con tu recuerdo.

lunes, 13 de junio de 2011

Poesía

Qué difícil es encontrar las palabras exactas, desvirtuar el sentido de las letras hasta alcanzar la belleza del arte, que espinoso dibujar el camino hacia un sentimiento, permitir que un cosquilleo recorra la espalda de aquel capaz de entenderlo. ¿Qué es Poesía? Vivimos en una sociedad incapaz de sentir, incapaz de transmitir con los ojos aquello que solo algunos son capaces de plasmar con palabras, vivimos en una sociedad a la que se le está olvidando amar, que se encarga de esconder el amor en lo más profundo de nuestros pensamientos, como si se tratase de un libro viejo que termina perdido en algún rincón de nuestra casa, sin comprender, que la palabra amor es la única palabra que tiene sentido en esta vida. Algunos solo entienden el amor como un sentimiento hacia otra persona, pero el amor está más allá de cualquier ser, más allá de cualquier lógica,  más allá de lo que podamos llegar a sentir por nosotros mismos. Podemos llegar a amar todo aquello que nos rodea, la mañana, esas tonalidades tan perfectas, ese baile de luces que hace que cada día sea diferente, podemos llegar a amar un olor, una textura, una situación que recordemos como algo muy nuestro… amemos más allá de los sentidos, amemos por encima de lo que odiamos, por encima de lo que queremos, porque el amor es el único camino hacia la sonrisa, y la sonrisa es el único camino hacia la felicidad. Y  una vez que amemos, quizás podamos comprender que significa la poesía.

Corre

Es difícil, nadie dijo que fuese a ser sencillo… Cada pisada cuesta más que la anterior, los pulmones gritan ahogados, porque el aire que les llega se les antoja insultante, el corazón late, con fuerza, resonando por la paredes capilares como los tambores de una guerra que no acaba, que no para, que se extiende más y más con cada zancada, con cada gota de sudor que nace y muere en un instante. Los dientes se abrazan, como intentando retener el aire que llena de vida ese cuerpo cansado, que no puede más, que pide detenerse… Ese es el momento, la hora, el segundo que define toda una vida, un segundo que nos sitúa en la mediocridad o en la excelencia… Muchos abandonan, se paran, caminan unos pasos resoplando, mientras intentan convencerse a sí mismos de que era imposible, de que lo han dado todo, de que mañana tendrán otra oportunidad… Otros, sin embargo, saben que no pararán, que esa lucha constante por llegar a ser quienes quieren ser, comienza ese día, en ese instante, en ese minuto, no esperarán a mañana, no esperarán a la semana que viene, no esperarán a volver a tener fuerzas para intentarlo. Los he visto, en sus miradas duerme un tipo de fuego que haría tambalear las paredes del mismo infierno, en su interior ya no hay miedo, tan solo piensan en el siguiente paso, en el siguiente segundo, en ese momento que los sacie y que los haga sentir invencibles. 

Me perdería

Me perdería, más allá de donde el sol se empeña en impregnar de vida todo aquello que cada vez me importa menos, que cada vez es más una carga, un pesado telón que nunca termina de cumplir la tarea para la que fue creado. Me perdería en tu piel, si tu piel estuviese dispuesta a recibir mis besos, mis caricias, mis suspiros que chocarían con tus poros, al igual que el agua rompe con las rocas de un acantilado que ha ido creando, beso a beso, con el paso del tiempo. Me perdería sin ti, porque quizás no te quiera lo suficiente para toda una vida, o porque quizás te ame demasiado y una vida me parezca insignificante… Me perdería en un instante, para quedarme siempre ahí, sin dejar que el tiempo llegue y estropee lo único que realmente me importa. Quien pudiese vivir eternamente en una foto, sin días que comiencen, sin noches que se vayan, sin minutos que resten, sin relojes que me recuerden que cada vez me queda menos tiempo para estar contigo, para perderme en tu piel. Quién pudiese vivir en ese sueño eterno, dónde te tengo, dónde la felicidad no deja entrar a la realidad, que siempre llega apabullante como si fuese el mayor ejército jamás visto, asediando una ciudad que ya no quiere defenderse.

domingo, 12 de junio de 2011

¿Cómo olvidarte?

Mañana solo será silencio, un recuerdo enmudecido en el rincón más olvidado de un corazón que llora, que se ahoga, que ignora la felicidad, que pasea empañando cristales por donde quiera que va, sin lamento y sin edad, sin memoria y sin razón, ten piedad de este señor, que no volverá jamás, a olvidarte… ¿Cómo olvidarte? Si todo me recuerda a ti, si no consigo decir “te quiero” si no le sigue tu nombre… cómo olvidar el vaivén de tu cuerpo al pasearse, el recuerdo de tus labios al quemarse, fundiéndose con mi piel, ¿Cómo olvidarme de ti?, si cada renglón lleva tu nombre, si en cada suspiro suena tu voz, si alimento con tu olor el rincón de mis ilusiones, como un libro de canciones que se quedó sin papel, como un barco que navega sin destino, porque el viento al que tanto amaba destrozó sus velas, volviéndose ya tan cruel… Anochece y no es verdad, no es verdad que aún te quiera, es tu recuerdo el que quema, con su llama mi razón, porque hay recuerdos que duran más que una vida entera, porque un beso no se termina cuando se separan los labios, sino cuando el corazón comienza a latir de forma diferente, como si fuera una fuente de un agua que nunca llena. 

Hoy

Déjame que acaricie con versos el rincón dónde se construyen los sueños, que dibuje con palabras el camino hasta tu cuerpo, distancia corta, pues lo que nos separa siempre puede reducirse con palabras… Déjame hoy que mi piel roce la tuya, como un músico acaricia sutilmente las finas cuerdas de su guitarra, fabricando la melodía perfecta que hace saltar un clic dentro del corazón de la chica que sonríe al otro lado de la pared… Déjame que acerque la luna, para pintar estrellas a su alrededor y ponerles nombre, y disfrutar cada noche contándote la historia de cada una de ellas, porque no hay lucecitas suficientes en el cielo, para saciar todas las noches que deseo estar contigo. Déjame hoy decirte que te quiero, como si esa palabra consiguiese guardar en su corta longitud todo lo que mi corazón quiere dejar escapar con cada latido, con cada bocanada de aire que doy pensando en ti. Déjame hacerte reír, como los cuentos que nos hicieron mayores, o como las canciones que nos convierten en niños… Perdóname si olvido alguna vez, cuanto necesito escuchar el aire que pasea por tu garganta, galante, orgulloso de dar vida a algo tan bello… Perdóname si por tu cuello, dibujo con mi lengua paraísos, en los que esconderme cada vez que tenga miedo a perderte… Perdóname por quererte, por dejar que seas la luz que alumbra mis emociones, por dejar que seas tú quien rellene de colores, el tono gris de mi tristeza… Y sobre todo, perdóname, si de tanto amarte al final te pierdo, pues dudo que yo sea capaz de perdonármelo algún día… 

Amanece otro día más

Amanece otro día más, viene con toda su parafernalia… Su luz radiante llena de energía, que ahoga de esperanzas al incrédulo que aún confía en que tendrá otra oportunidad… Los pájaros resuenan tras el cristal de la ventana, como una triste balada que anuncia el principio de nuestra miseria… Amanece otro día más, como si no le importase que el único deseo que coquetea con mi mente sea que la luz no vuelva a acariciar mi rostro, parece que no importa cuántas veces odiemos algo, cuantas veces caigamos, cuántas veces no nos queramos levantar, siempre vuelve cuando un nuevo día amanece. Amanece un día más, para castigar con dureza a este corazón que llora, que olvidó el motivo de su pena, que inicia cada latido como si fuese la recta de meta de una macabra carrera que no terminará con final feliz. Amanece y sin embargo, nunca adornan estrellas las noches que no abandonan a esa parte de nosotros que se siente tan sola… Daríamos todos esos amaneceres por una noche de felicidad, solo una… Quizás sea ese el motivo por el que hoy, amanece otro día más.