Me perdería, más allá de donde el sol se empeña en impregnar de vida todo aquello que cada vez me importa menos, que cada vez es más una carga, un pesado telón que nunca termina de cumplir la tarea para la que fue creado. Me perdería en tu piel, si tu piel estuviese dispuesta a recibir mis besos, mis caricias, mis suspiros que chocarían con tus poros, al igual que el agua rompe con las rocas de un acantilado que ha ido creando, beso a beso, con el paso del tiempo. Me perdería sin ti, porque quizás no te quiera lo suficiente para toda una vida, o porque quizás te ame demasiado y una vida me parezca insignificante… Me perdería en un instante, para quedarme siempre ahí, sin dejar que el tiempo llegue y estropee lo único que realmente me importa. Quien pudiese vivir eternamente en una foto, sin días que comiencen, sin noches que se vayan, sin minutos que resten, sin relojes que me recuerden que cada vez me queda menos tiempo para estar contigo, para perderme en tu piel. Quién pudiese vivir en ese sueño eterno, dónde te tengo, dónde la felicidad no deja entrar a la realidad, que siempre llega apabullante como si fuese el mayor ejército jamás visto, asediando una ciudad que ya no quiere defenderse.
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