domingo, 12 de junio de 2011

Amanece otro día más

Amanece otro día más, viene con toda su parafernalia… Su luz radiante llena de energía, que ahoga de esperanzas al incrédulo que aún confía en que tendrá otra oportunidad… Los pájaros resuenan tras el cristal de la ventana, como una triste balada que anuncia el principio de nuestra miseria… Amanece otro día más, como si no le importase que el único deseo que coquetea con mi mente sea que la luz no vuelva a acariciar mi rostro, parece que no importa cuántas veces odiemos algo, cuantas veces caigamos, cuántas veces no nos queramos levantar, siempre vuelve cuando un nuevo día amanece. Amanece un día más, para castigar con dureza a este corazón que llora, que olvidó el motivo de su pena, que inicia cada latido como si fuese la recta de meta de una macabra carrera que no terminará con final feliz. Amanece y sin embargo, nunca adornan estrellas las noches que no abandonan a esa parte de nosotros que se siente tan sola… Daríamos todos esos amaneceres por una noche de felicidad, solo una… Quizás sea ese el motivo por el que hoy, amanece otro día más. 

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