Hoy el metro huele a ti, como un recuerdo cercano, un veneno que en mis manos hace que siempre me pierda, hoy lloro más que ayer, porque te quiero y te odio, porque mancho cada folio con la tinta de mi piel, como una llave de hotel que abre una puerta cualquiera, como un beso en una acera de una ciudad sin poder, anarquía de placer, sociedad que se acelera, que desangra mis pulmones congelando este cincel, que hoy esculpe esta barrera entre tu huella y mis pies. Hoy se fue la noche susurrándome tu voz, trepó la luz incesante por tu cuello de algodón, se encogieron mis sentidos al descubrir que eras tú, quien fabrica el ataúd donde guardo mi ilusión, donde pierdo la razón, donde exculpo mis motivos. Pobre alma cual cautivo, vagando solloza por ser, ¿A quién viste al amanecer?, ¿Quien merece tal castigo?, tosco placer adictivo, ruda esperanza a merced, de unos labios, de un ombligo, de unos ojos color café.
Un rincón personal donde expreso lo que siento y pienso sobre aspectos que me influyen de la vida, que me marcan como persona. Una ventana que dejo entreabierta, entre mi interior más poético y el mundo.
martes, 24 de enero de 2012
sábado, 21 de enero de 2012
Me iré mañana
Me iré, a donde no quede nada, a donde tu voz no llegue, donde no manche mis papeles con tu cuento de hadas, donde sobran tus balas con las que mi piel se hiere. Me iré mañana, para convertir en estrella a este actor secundario, a donde sobran horarios en cuerpos vencidos, como un legionario que se retira herido y su sangre todavía emana. Me iré a donde no acaricies mis oídos, con el deseo de convertirme a la religión ortodoxa de tus labios, sí, me iré mañana. No volveré, porque volver significaría recordarte, porque volver sería de valientes y tu amor ya me convirtió en cobarde, como un niño que llegó tarde y aún no sabe que es la suerte. Dulce piel que nunca olvido, azarosa llama que ya abatido me sigue quemando como la primera vez, ¿De quién fuiste cruel destino?, ¿De quien huiste maldito ser?, más no por placer fui convencido y hoy el camino es ayer y el ayer ya está vivido, en este lívido papel, que llora por estar contigo, aún más por estar sin ti, que desangra ese carmín, negro de su fino ombligo, para dejar el testigo a quien lo quiera leer, que ya olvidó a sus amigos, que se niega a ser feliz, que la palabra vivir se le antoja como un castigo que ya no quiere ni ver, hoy me olvidaré de ti, mañana aún no lo sé.
viernes, 13 de enero de 2012
Nunca será suficiente
Hoy solo tengo ganas de ti, pero tus ganas son otras, hoy mi mente no para de nombrarte y mi orgullo aprieta los dientes porque no tiene manos con las que darle un guantazo. A veces perdemos el norte apostando a un norte falso, creyendo que la felicidad se encuentra bajo la falda de una sonrisa que nos cautiva, que nos ilumina con su falsa claridad, que nos envenena hasta el extremo de aceptar la muerte como alternativa. Con lo sencillo que es la vida, tan sencillo como respirar, eso que tanto me cuesta hacer ahora, como si mis pulmones llorasen y no tuviesen forma de vaciar sus lágrimas, quedándose en mi interior, haciendo que note el peso. Siempre he creído que hay algo mucho peor que llorar con los ojos, pues al fin y al cabo llorar no es más que soltar lágrima a lágrima el dolor que acaricia con fervor nuestro interior más débil. Nada duele más que llorar con el alma, tal vez porque se queda dentro, tal vez porque ese tipo de lágrimas nunca se gastan, siempre quedará una lágrima más cuando el alma esta triste, siempre quedará un suspiro más que darle, un abrir y cerrar de ojos que ofrecerle, unas manos que recorran el camino hacia la cara para taparla y una certeza de que nunca será suficiente.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)