Se agotó el silencio, fundido
como mantequilla en el calor de tus labios. Se escurrió la desidia, en un
parpadeo de palabras dulcificadas por las prisas de olvidarlo. Se perdió el
norte, en un viaje sin destino ni dueño, sin pétalos que desgarrar, sin miradas
que buscasen locuras impronunciables. Se fue el día, sin promesas de volver,
temeroso de una oscuridad palpitante, deslumbrante, hasta ese punto en el que
el negro al fundirse con los sueños incumplidos, deja una huella a fuego que
llena de envidia a cualquier estrella con ansias de grandeza. Se transformó en
orgullo el pálpito del estómago, el contoneo de unos suspiros llevados hasta el
tacto, obligados a decidir entre marfil y piel, entre grito y llanto.
Un rincón personal donde expreso lo que siento y pienso sobre aspectos que me influyen de la vida, que me marcan como persona. Una ventana que dejo entreabierta, entre mi interior más poético y el mundo.
martes, 6 de septiembre de 2016
miércoles, 6 de julio de 2016
Entre la razón y el desconcierto
Me quedo ahí, al otro lado del insomnio,
al otro lado de tus besos, obligados a existir. Me quedo ahí, entre las sombras
que pululan con los trazos de una realidad destemplada por el éxito, por el
susurro de versos sin destino. Oculto en el desliz de un futuro equivocado, arrastrado
al destrozo realizado por un presente cargado de tinta con memoria, de tinta
roja que resbala por el tapiz congelado de la inocencia. Ponderosa razón que velas
con realidad la belleza de la vida, de la existencia más allá de la carne
flácida, de los suspiros arrítmicos, de los huesos dañados por el reuma del conocimiento.
Pobre intruso quien se atreva a desafiarte, a buscar más allá de la piel lo que
tus manos ofrecen, pues siempre será más grande el desaliento, el llanto, la
desgana. Nunca conocí quien venciera el miedo de perderte y pudiera seguir
cuerdo para contarlo. Pero quizás la cordura no sea más que otra trampa
orquestada por tus ojos, tal vez sólo un loco esté lo suficientemente cuerdo
para darse cuenta de ello.
domingo, 24 de abril de 2016
Entre tu y yo
Cerré los ojos y te vi. Y eras más linda que todos los recuerdos que retuve, más bella que todas las estrellas que paseaban por mi ventana intentando restarle protagonismo a tus ojos reproducidos por mi mente. Tuve miedo a despegar los párpados, siendo consciente del desfallecimiento que la luz crearía en mi memoria, te vi sonriente. Con esa sonrisa que tiñe de fuego el invierno más crudo, que inyecta envidia en las venas del tiempo, que intenta impregnar de olvido aquello que le hace competencia. Te vi en pasado, proyectada en el futuro, en un espacio atemporal donde todo es posible, donde te he besado tantas veces que ya conozco las muecas que fabrican tus mofletes, el sabor de tus labios a las tres de la tarde y el frío de tus pies a las dos de la mañana. Me quedaría en ese espacio contigo eternamente, sino supiera que aún estoy a tiempo de tenerte en este lado, en esta realidad donde construyo canales infranqueables, que sólo son visibles a nuestros ojos. En un mundo con más de siete mil millones de personas, la intimidad de mis palabras consiguen sacarte esa sonrisa que tanto me gusta. Vuelvo a cerrar los ojos, porque no pienso dejarte sin ese beso...
No quiero
No quiero más palabras mudas, ni silencios rotos, ni frases hechas. No quiero más besos tristes, que saben a ternura por desfallecimiento. No quiero verdades que duelan, ni mentiras que curen, no quiero miradas que oculten realidades, que escondan tentaciones manchadas de carmín. No quiero minutos que me sobran, horas que se alargan, días que secuestran al genio que se apaga con cada instante que no vuelve. Quiero un mundo donde no duela, donde la suerte esté a la altura, donde no tenga que pensar en cuanto queda, donde no tenga que engañarme con que llegará. Quiero un mundo donde no tenga que vivir a golpe de pulmón, donde el corazón solo lata y no moleste, donde no tenga que volver a pensar en lo de siempre...
sábado, 26 de marzo de 2016
Siempre se puede
Se hace tarde entre palabras
disfrazadas, entre letras que entrelazan ideas, pensamientos y virtudes; Entre
canciones que encienden recuerdos, que hacen remover conexiones neuronales
hasta el punto de convertirte en un viajero temporal desafortunado. Ahí fuera
la noche cubre de tristeza las calles, grita con su silencio nocturno en el oído,
un muro de soledad que no rompen palabras, gritos ni sollozos. Dentro diluvia,
como siempre… Pero hace calor; Por las ganas de brillar, que no se rinden, que
hacen sudar las manos ante el fuego interno de la genialidad desatada. Aquí
dentro es donde todo nace, donde empieza la diferencia entre lo que fue y será,
entre lo que se fue y aún queda, donde aparece lo que quedará cuando me vaya. Y
nace la sonrisa, como un rival que se levanta después de lo imposible, como un
sol que aparece mordiendo a las nubes que nos hacían empequeñecer, que nos
hacían creer que no se podía; Pero siempre se puede.
viernes, 18 de marzo de 2016
Cansado
Estoy cansado de ti, de tus labios que no besan, de tus
palabras que no dicen nada, que no cesan, que se clavan, que encallan entre
rocas de tristeza, de ignorancia perpetua, desmesurada, casi insultante. Estoy
cansado de ti, tan cansado que vomito en silencio los recuerdos de tus manos,
de tus gestos medio sonrientes, de tus ojos penetrantes que buscan más allá de
lo que soy, llamando al pasado en una combinación inquietante de circunstancias
dolorosas. Estoy cansado de ti, de tus exigencias constantes, de tus
anocheceres encontrados que me persiguen gritándome que no cumplí con lo de
hoy. Estoy cansado de ti, de tu altura de miras, de tus sueños inalcanzables
que se mezclaron con el explosivo de la necesidad, convirtiéndose en una bomba
de relojería que espero que estalle pronto. Estoy cansado de ti, tan cansado
que tu reflejo ya me asquea, tan cansado que sólo abrir los ojos sabe a
tristeza, a la tristeza mañanera de un nuevo día que me llama a golpe de
responsabilidad, de cosas que ya no importan.
sábado, 5 de marzo de 2016
Quizás otro día
Tal vez sea demasiado tarde. Para
olvidar lo aprendido, para esconderse del temor al olvido, o del recuerdo
inadecuado. Tal vez sea demasiado pronto, para saber el final, para entender el
principio, para acabar con el zigzagueante baile de luces sobre la cortina de
una triste tarde cualquiera. Tal vez no alcance la noche para ocultar los
recuerdos que se clavan, los que crean heridas que te hacen mudar de piel,
convirtiéndote en un ser extraño que no reconoce al tipo que se refleja en cada
espejo. Tal vez no sea hoy, cuando todo acabe, cuando el silencio renazca
arrasando con su elegante simpleza, haciendo olvidar al resto que en algún momento,
durante un tiempo hubo alguien que latía diferente, que reía diferente, que
hablaba de manera distinta… Tal vez no sea hoy, quizás otro día.
lunes, 4 de enero de 2016
Pensando en dejarlo
Y piensas en dejarlo, en abandonar de nuevo, en correr tan
lejos que el destino no te alcance. Y vuelves a pensar en lo imposible, en lo
miserable de una vida que lacera a gotas de soledad, de promesas olvidadas, de
silencios sin distancia. Y piensas en dejarlo, una y otra vez, recordando las caídas
que te dejaron sin aliento, las noches que cerraste los ojos pensando que era posible,
aburriendo a tus sentidos hasta el exterminio de la rúbrica. El objetivo de
dejarlo contamina tus pensamientos, abandonas por dejadez, por la paciencia
ante un reloj que te empuja hacia un abismo de responsabilidades, hacia un
destino marcado que te paraliza. Es el suicidio del cobarde, el silencioso
camino de penitencia que una vez recorrido se graba a fuego en tu alma, marcándote
como a ganado, manchando de mediocridad lo que alcanza con su vista.
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