Tal vez sea demasiado tarde. Para
olvidar lo aprendido, para esconderse del temor al olvido, o del recuerdo
inadecuado. Tal vez sea demasiado pronto, para saber el final, para entender el
principio, para acabar con el zigzagueante baile de luces sobre la cortina de
una triste tarde cualquiera. Tal vez no alcance la noche para ocultar los
recuerdos que se clavan, los que crean heridas que te hacen mudar de piel,
convirtiéndote en un ser extraño que no reconoce al tipo que se refleja en cada
espejo. Tal vez no sea hoy, cuando todo acabe, cuando el silencio renazca
arrasando con su elegante simpleza, haciendo olvidar al resto que en algún momento,
durante un tiempo hubo alguien que latía diferente, que reía diferente, que
hablaba de manera distinta… Tal vez no sea hoy, quizás otro día.
Un rincón personal donde expreso lo que siento y pienso sobre aspectos que me influyen de la vida, que me marcan como persona. Una ventana que dejo entreabierta, entre mi interior más poético y el mundo.
sábado, 5 de marzo de 2016
lunes, 4 de enero de 2016
Pensando en dejarlo
Y piensas en dejarlo, en abandonar de nuevo, en correr tan
lejos que el destino no te alcance. Y vuelves a pensar en lo imposible, en lo
miserable de una vida que lacera a gotas de soledad, de promesas olvidadas, de
silencios sin distancia. Y piensas en dejarlo, una y otra vez, recordando las caídas
que te dejaron sin aliento, las noches que cerraste los ojos pensando que era posible,
aburriendo a tus sentidos hasta el exterminio de la rúbrica. El objetivo de
dejarlo contamina tus pensamientos, abandonas por dejadez, por la paciencia
ante un reloj que te empuja hacia un abismo de responsabilidades, hacia un
destino marcado que te paraliza. Es el suicidio del cobarde, el silencioso
camino de penitencia que una vez recorrido se graba a fuego en tu alma, marcándote
como a ganado, manchando de mediocridad lo que alcanza con su vista.
jueves, 24 de diciembre de 2015
De momento aguanto
Deshilemos los segundos, por las noches que pensé en dejarlo,
por las veces que creía hallar respuestas acertadas en palabras disfrazadas, en
miradas de espejismos y mentiras. Ocultemos los agravios de las métricas mal
encajadas, de los sonidos desafinados de tus pasos, que se curvan en el
intelecto resonante de mi memoria. Ocultemos las verdades, tras sonrisas
desafortunadas que huelen a ayer, que se colorean del tono gris con el que la
tristeza tiñe lo que toca, lo que hace suyo, lo que roba a la felicidad consumiendo
cada célula de recuerdo como un cáncer incurable de miseria. Olvidemos aquello
que nos hizo fuertes, que nos unió, y que ahora nos separa en un cruce de
tonalidades distintas, de alturas dislocadas, de descubrimientos obscenos que
muestran un cambio de rumbo propulsado por la disociación entre la palabra y el
acto. Olvida lo que fuimos, lo que quisimos ser, porque el abismo que separa el
inicio del futuro al que apuntan tus ojos ya es insalvable.
domingo, 29 de noviembre de 2015
Te gané otro día
Ando perdido en un mar de simplezas, las asperezas de tus verbos imperativos me intimidan, pero sigo ahí, al otro lado del ocaso de tu cuerpo, donde el límite se difumina, donde la luz dibuja siluetas que juegan con la sombra de tu silencio, de tus espasmos espontáneos, de tus deseos oscuros, tan oscuros que cualquier tipo de oscuridad los ilumina, los hace callar, encallar en las rocas del olvido. Es triste ver que algo con la potencia de la eternidad es tan frágil ¿Verdad?, algo que parece tan fuerte se derrite a golpe de latidos, quizás porque la fuerza sólo reside en el recuerdo, o quizás porque esos impulsos son de un corazón que lleva otro tempo... No será hoy, tristemente volví a ganarte esta partida, pero soy paciente, sé que no puede perder siempre aquél que siempre lo intenta
martes, 8 de septiembre de 2015
Una verdad amarga
Vengo de un lugar donde todos miran, donde la mentira crece
de los árboles intoxicados de avaricia, manchados con la sangre de recuerdos
sin memoria. Vengo de un lugar donde duele el llanto, el grito bronco de una
desesperación exhausta, el silencio triste de unos valientes a destiempo, de
unas manos que encarcelan a palomas mensajeras que yacen hambrientas de futuro.
Vengo de un lugar lleno de sabios sin estudios, que clavan dedos en pobres
valientes que aún no saben dónde están, que aún no saben que a este lado del
mundo solo existe la derrota. Vengo de un lugar donde la pobreza siente
vergüenza, donde todos miran con desidia al hambriento, mientras retumba en su
interior un estómago cargado de egoísmo. Vengo de un lugar lleno de apariencias,
de sonrisas falsas, de miradas acusadoras perpetradas por aquellos que más
tienen que callar, pero que siguen dando saltos como gacelas en celo, ante un
amo que ofrece migajas con cada guantazo. Vengo de un lugar donde el Ser humano
roza el ridículo, donde la existencia misma provoca repulsión, donde todo lo
que no sea un futuro cargado de sangre y fuego sabrá a injusticia.
jueves, 6 de agosto de 2015
No entiendo
No entiendo de destinos, ni de vacíos existenciales, no
entiendo de pausas, de métricas imposibles que acompasan una ralentizada vida
de espera, de eterna lentitud, de ahogado llanto y desespero. No hay esperanza
que el tiempo no derrita, no derrumbe con soplidos de realidad, silencioso,
dejando que cada segundo dilapide su existencia. No entiendo de paciencia, de
sonrisas fúnebres que aparecen en la mediocridad del conformismo, no entiendo
de abismos, donde me diluyo, donde fluyo guiado por una fuerza mucho más intensa
que la gravedad, mucho más difícil de detener cuando se pone en movimiento. No
entiendo de momentos, ni de técnicas estratégicas que hagan sentirse victorioso
a un ejército plagado de pesimistas experimentados, de derrotistas
clarividentes, que apuntan al cielo con sus dedos henchidos de verdad,
señalando la victoria inalcanzable al otro lado del horizonte. No entiendo de distancias, de paseos
imposibles, de medidas inalcanzables que separan objetivos, no entiendo de
abandonos silenciosos, dolorosos, corraleros, que se funden con el alma
grabando a fuego la incapacidad, marcando el futuro de aquellos que vuelven a
intentarlo.
miércoles, 5 de agosto de 2015
Tal vez
Tal vez cuando la luz se apague, cuando las mañanas grises
abandonen la tristeza, tal vez cuando tu voz no resuene en mis latidos, en mis
sentidos, cubriendo de sangre mis arterias envenenadas por tu suerte. Tal vez
cuando la sonrisa le gane la partida al músculo, a la fuerza apisonadora de la
física, de la materia que intenta ser pero no puede. Tal vez cuando las letras
se olviden, cuando las marcas en el papel se diluyan y creen una mancha que no
se parezca a ti, a tu voz o a tus recuerdos. Tal vez cuando todo lo que
construya sólo sean palabras, como un diccionario que habla sin saber de qué.
Tal vez otro día, de esos que no importan, de esos que no se graban a fuego, de
los que rellenan calendarios ansiosos por llegar a las citas importantes. Tal
vez en otra vida, en una de esas donde luchar no sea el motivo, donde la vida
le gane la partida a la muerte, donde todo tenga un sentido mucho más grande
que tú.
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