domingo, 19 de noviembre de 2017

Yo soy el abismo

Al borde del abismo, en el ostracismo de los versos encontrados, donde el silencio mata al eco, donde el frío se hace invierno destruyendo el verano de tu piel, al filo del seísmo, del sentido exiliado, del auxilio inerte de tus labios oxidados, cubiertos de olvido, por los mordiscos de un reloj que susurra a gritos, que escupe segundos de impaciencia, implacable, intransigente, como unas palabras que se saben verdaderas y se abalanzan con destreza desmesurada sobre una víctima armada de mentiras. El mundo impregnado por tu olor ya no existe, se fue, como la primavera disfrazada por las ilusiones convertidas en recuerdos a través de la repetición incontrolada en mi memoria. Te perdí a golpe de recuerdos, te olvidé gracias a la comparación incomparable del ritmo disonante de tu pasado, eras tú, pero al borde del abismo, mirando temblorosa a ese horizonte vertical de atracción incontrolada, decidida a perderte en la seguridad de unos brazos que te aferran a una realidad cargada de monotonía, como un mendigo que decide permanecer pobre ante una montaña desinteresada de riqueza. 

martes, 6 de septiembre de 2016

Ya es tarde

Se agotó el silencio, fundido como mantequilla en el calor de tus labios. Se escurrió la desidia, en un parpadeo de palabras dulcificadas por las prisas de olvidarlo. Se perdió el norte, en un viaje sin destino ni dueño, sin pétalos que desgarrar, sin miradas que buscasen locuras impronunciables. Se fue el día, sin promesas de volver, temeroso de una oscuridad palpitante, deslumbrante, hasta ese punto en el que el negro al fundirse con los sueños incumplidos, deja una huella a fuego que llena de envidia a cualquier estrella con ansias de grandeza. Se transformó en orgullo el pálpito del estómago, el contoneo de unos suspiros llevados hasta el tacto, obligados a decidir entre marfil y piel, entre grito y llanto. 

miércoles, 6 de julio de 2016

Entre la razón y el desconcierto

Me quedo ahí, al otro lado del insomnio, al otro lado de tus besos, obligados a existir. Me quedo ahí, entre las sombras que pululan con los trazos de una realidad destemplada por el éxito, por el susurro de versos sin destino. Oculto en el desliz de un futuro equivocado, arrastrado al destrozo realizado por un presente cargado de tinta con memoria, de tinta roja que resbala por el tapiz congelado de la inocencia. Ponderosa razón que velas con realidad la belleza de la vida, de la existencia más allá de la carne flácida, de los suspiros arrítmicos, de los huesos dañados por el reuma del conocimiento. Pobre intruso quien se atreva a desafiarte, a buscar más allá de la piel lo que tus manos ofrecen, pues siempre será más grande el desaliento, el llanto, la desgana. Nunca conocí quien venciera el miedo de perderte y pudiera seguir cuerdo para contarlo. Pero quizás la cordura no sea más que otra trampa orquestada por tus ojos, tal vez sólo un loco esté lo suficientemente cuerdo para darse cuenta de ello.

domingo, 24 de abril de 2016

Entre tu y yo

Cerré los ojos y te vi. Y eras más linda que todos los recuerdos que retuve, más bella que todas las estrellas que paseaban por mi ventana intentando restarle protagonismo a tus ojos reproducidos por mi mente. Tuve miedo a despegar los párpados, siendo consciente del desfallecimiento que la luz crearía en mi memoria, te vi sonriente. Con esa sonrisa que tiñe de fuego el invierno más crudo, que inyecta envidia en las venas del tiempo, que intenta impregnar de olvido aquello que le hace competencia. Te vi en pasado, proyectada en el futuro, en un espacio atemporal donde todo es posible, donde te he besado tantas veces que ya conozco las muecas que fabrican tus mofletes, el sabor de tus labios a las tres de la tarde y el frío de tus pies a las dos de la mañana. Me quedaría en ese espacio contigo eternamente, sino supiera que aún estoy a tiempo de tenerte en este lado, en esta realidad donde construyo canales infranqueables, que sólo son visibles a nuestros ojos. En un mundo con más de siete mil millones de personas, la intimidad de mis palabras consiguen sacarte esa sonrisa que tanto me gusta. Vuelvo a cerrar los ojos, porque no pienso dejarte sin ese beso...

No quiero

No quiero más palabras mudas, ni silencios rotos, ni frases hechas. No quiero más besos tristes, que saben a ternura por desfallecimiento. No quiero verdades que duelan, ni mentiras que curen, no quiero miradas que oculten realidades, que escondan tentaciones manchadas de carmín. No quiero minutos que me sobran, horas que se alargan, días que secuestran al genio que se apaga con cada instante que no vuelve. Quiero un mundo donde no duela, donde la suerte esté a la altura, donde no tenga que pensar en cuanto queda, donde no tenga que engañarme con que llegará. Quiero un mundo donde no tenga que vivir a golpe de pulmón, donde el corazón solo lata y no moleste, donde no tenga que volver a pensar en lo de siempre...

sábado, 26 de marzo de 2016

Siempre se puede

Se hace tarde entre palabras disfrazadas, entre letras que entrelazan ideas, pensamientos y virtudes; Entre canciones que encienden recuerdos, que hacen remover conexiones neuronales hasta el punto de convertirte en un viajero temporal desafortunado. Ahí fuera la noche cubre de tristeza las calles, grita con su silencio nocturno en el oído, un muro de soledad que no rompen palabras, gritos ni sollozos. Dentro diluvia, como siempre… Pero hace calor; Por las ganas de brillar, que no se rinden, que hacen sudar las manos ante el fuego interno de la genialidad desatada. Aquí dentro es donde todo nace, donde empieza la diferencia entre lo que fue y será, entre lo que se fue y aún queda, donde aparece lo que quedará cuando me vaya. Y nace la sonrisa, como un rival que se levanta después de lo imposible, como un sol que aparece mordiendo a las nubes que nos hacían empequeñecer, que nos hacían creer que no se podía; Pero siempre se puede.

viernes, 18 de marzo de 2016

Cansado

Estoy cansado de ti, de tus labios que no besan, de tus palabras que no dicen nada, que no cesan, que se clavan, que encallan entre rocas de tristeza, de ignorancia perpetua, desmesurada, casi insultante. Estoy cansado de ti, tan cansado que vomito en silencio los recuerdos de tus manos, de tus gestos medio sonrientes, de tus ojos penetrantes que buscan más allá de lo que soy, llamando al pasado en una combinación inquietante de circunstancias dolorosas. Estoy cansado de ti, de tus exigencias constantes, de tus anocheceres encontrados que me persiguen gritándome que no cumplí con lo de hoy. Estoy cansado de ti, de tu altura de miras, de tus sueños inalcanzables que se mezclaron con el explosivo de la necesidad, convirtiéndose en una bomba de relojería que espero que estalle pronto. Estoy cansado de ti, tan cansado que tu reflejo ya me asquea, tan cansado que sólo abrir los ojos sabe a tristeza, a la tristeza mañanera de un nuevo día que me llama a golpe de responsabilidad, de cosas que ya no importan.