jueves, 24 de diciembre de 2015

De momento aguanto

Deshilemos los segundos, por las noches que pensé en dejarlo, por las veces que creía hallar respuestas acertadas en palabras disfrazadas, en miradas de espejismos y mentiras. Ocultemos los agravios de las métricas mal encajadas, de los sonidos desafinados de tus pasos, que se curvan en el intelecto resonante de mi memoria. Ocultemos las verdades, tras sonrisas desafortunadas que huelen a ayer, que se colorean del tono gris con el que la tristeza tiñe lo que toca, lo que hace suyo, lo que roba a la felicidad consumiendo cada célula de recuerdo como un cáncer incurable de miseria. Olvidemos aquello que nos hizo fuertes, que nos unió, y que ahora nos separa en un cruce de tonalidades distintas, de alturas dislocadas, de descubrimientos obscenos que muestran un cambio de rumbo propulsado por la disociación entre la palabra y el acto. Olvida lo que fuimos, lo que quisimos ser, porque el abismo que separa el inicio del futuro al que apuntan tus ojos ya es insalvable. 

domingo, 29 de noviembre de 2015

Te gané otro día

Ando perdido en un mar de simplezas, las asperezas de tus verbos imperativos me intimidan, pero sigo ahí, al otro lado del ocaso de tu cuerpo, donde el límite se difumina, donde la luz dibuja siluetas que juegan con la sombra de tu silencio, de tus espasmos espontáneos, de tus deseos oscuros, tan oscuros que cualquier tipo de oscuridad los ilumina, los hace callar, encallar en las rocas del olvido. Es triste ver que algo con la potencia de la eternidad es tan frágil ¿Verdad?, algo que parece tan fuerte se derrite a golpe de latidos, quizás porque la fuerza sólo reside en el recuerdo, o quizás porque esos impulsos son de un corazón que lleva otro tempo... No será hoy, tristemente volví a ganarte esta partida, pero soy paciente, sé que no puede perder siempre aquél que siempre lo intenta

martes, 8 de septiembre de 2015

Una verdad amarga

Vengo de un lugar donde todos miran, donde la mentira crece de los árboles intoxicados de avaricia, manchados con la sangre de recuerdos sin memoria. Vengo de un lugar donde duele el llanto, el grito bronco de una desesperación exhausta, el silencio triste de unos valientes a destiempo, de unas manos que encarcelan a palomas mensajeras que yacen hambrientas de futuro. Vengo de un lugar lleno de sabios sin estudios, que clavan dedos en pobres valientes que aún no saben dónde están, que aún no saben que a este lado del mundo solo existe la derrota. Vengo de un lugar donde la pobreza siente vergüenza, donde todos miran con desidia al hambriento, mientras retumba en su interior un estómago cargado de egoísmo. Vengo de un lugar lleno de apariencias, de sonrisas falsas, de miradas acusadoras perpetradas por aquellos que más tienen que callar, pero que siguen dando saltos como gacelas en celo, ante un amo que ofrece migajas con cada guantazo. Vengo de un lugar donde el Ser humano roza el ridículo, donde la existencia misma provoca repulsión, donde todo lo que no sea un futuro cargado de sangre y fuego sabrá a injusticia. 

jueves, 6 de agosto de 2015

No entiendo

No entiendo de destinos, ni de vacíos existenciales, no entiendo de pausas, de métricas imposibles que acompasan una ralentizada vida de espera, de eterna lentitud, de ahogado llanto y desespero. No hay esperanza que el tiempo no derrita, no derrumbe con soplidos de realidad, silencioso, dejando que cada segundo dilapide su existencia. No entiendo de paciencia, de sonrisas fúnebres que aparecen en la mediocridad del conformismo, no entiendo de abismos, donde me diluyo, donde fluyo guiado por una fuerza mucho más intensa que la gravedad, mucho más difícil de detener cuando se pone en movimiento. No entiendo de momentos, ni de técnicas estratégicas que hagan sentirse victorioso a un ejército plagado de pesimistas experimentados, de derrotistas clarividentes, que apuntan al cielo con sus dedos henchidos de verdad, señalando la victoria inalcanzable al otro lado del horizonte.  No entiendo de distancias, de paseos imposibles, de medidas inalcanzables que separan objetivos, no entiendo de abandonos silenciosos, dolorosos, corraleros, que se funden con el alma grabando a fuego la incapacidad, marcando el futuro de aquellos que vuelven a intentarlo. 

miércoles, 5 de agosto de 2015

Tal vez

Tal vez cuando la luz se apague, cuando las mañanas grises abandonen la tristeza, tal vez cuando tu voz no resuene en mis latidos, en mis sentidos, cubriendo de sangre mis arterias envenenadas por tu suerte. Tal vez cuando la sonrisa le gane la partida al músculo, a la fuerza apisonadora de la física, de la materia que intenta ser pero no puede. Tal vez cuando las letras se olviden, cuando las marcas en el papel se diluyan y creen una mancha que no se parezca a ti, a tu voz o a tus recuerdos. Tal vez cuando todo lo que construya sólo sean palabras, como un diccionario que habla sin saber de qué. Tal vez otro día, de esos que no importan, de esos que no se graban a fuego, de los que rellenan calendarios ansiosos por llegar a las citas importantes. Tal vez en otra vida, en una de esas donde luchar no sea el motivo, donde la vida le gane la partida a la muerte, donde todo tenga un sentido mucho más grande que tú. 

lunes, 20 de julio de 2015

En ese lugar donde todo sobra

Es fácil para el silencio que nos mira, que perdura, que no muda, que satura nuestros tímpanos cada vez que nos respira, con una voz apagada que no viene en nuestra ayuda. Nació libre entre susurros, amaneció sudoroso al otro lado del espejo y aparece a pasito lento en cada esquina, recorriendo cada cuerpo, como un frío hilo de nerviosismo que resbala por tu piel, cada vez que la ves, sonriendo desde lejos. Silencio en su sonrisa, en su mirada, en su espera, los movimientos se congelan, pues el tiempo se marchita. ¿Quién necesita tiempo en una imagen fija? en una perfección atemporal donde todo sobra. Donde todo es exactamente como antes, como después y como ahora, donde las luces del día no esperan otros días, donde no suenan melodías, si decidimos que el silencio no es la melodía más maravillosa que existe, una melodía eterna que la mayoría nunca se cansa de interrumpir, pero que no se inmuta, sigue ahí, detrás de todo lo nimio, justo donde empieza lo importante, justo ahí, donde el silencio grita.

Amores

Amores distantes, amores de instantes, amores de segundos, de milenios, de silencios y de verbos, amores serios. Amores tristes sin remedio, sin canciones ni versos, amores sin besos, sin peso, sin abrazos. Amores sin lazos, sin pretextos, sin contextos ni cuidados, amores odiados, de rincones censurados, de destellos, de verano. Amores al final del camino, al principio del olvido, atrapados, escondidos, encerrados, admirados, amores sentidos. Sin sentido, fingidos, escogidos y atrapados, amores que se fueron y llegaron, amores que murieron, que nacieron en otro lado.

domingo, 29 de marzo de 2015

El color de los elefantes

Nunca supe que los elefantes eran grises, que las chicas guapas mentían, o que la única verdad sobre la amistad es que no es para siempre. Yo los veía con sus orejas gigantescas, salpicando con el viento a las moscas que intentaban medirse con su adversario, un adversario que les venía grande. Yo nunca supe que los elefantes eran grises, los miraba y los volvía a mirar, esperaba a que se durmieran, me despertaba soñando con que la luz que bailaba sobre su gruesa capa de piel me revelaría el color con su reflejo. Estaban ahí, con su trompa, con sus patas como palmeras bailarinas, con sus colmillos retorcidos en una sonrisa burlona, que se hacía grande por mi ignorancia. Nunca supe que los elefantes eran grises, y por un tiempo pensé que no importaba saberlo, al fin y al cabo la felicidad no radica en el color de un elefante, ¿O sí? quizás era pronto para saberlo.